lunes, 24 de noviembre de 2008

HALLOWEEN


Es una fiesta proveniente de la cultura céltica que se celebra principalmente en Estados Unidos en la noche del 31 de octubre. Los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase "truco o trato" o "dulce o truco" (proveniente de la expresión inglesa trick or treat). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.
La palabra Halloween es una derivación de la expresión inglesa All Hallow's Eve (Víspera del Día de los Santos). Se celebraba en los países anglosajones, principalmente en Canadá, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido. Pero actualmente se celebra en casi todos los países occidentales con mayor o menor presencia.
Sus orígenes se remontan a los celtas, y la fiesta fue exportada a los Estados Unidos por emigrantes sobre todo irlandeses en el siglo XIX, más o menos hacia 1846. La fuerza expansiva de la cultura de EE. UU. ha hecho que Halloween se haya popularizado también en otros países. El día de Halloween, en tiempos modernos se considera una fiesta estadounidense.
La historia del Halloween se remonta a hace más de 2.500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, precisamente el día 31 de octubre de nuestro calendario. El ganado era llevado de los prados a los establos para el invierno. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar. Para evitarlo, los poblados celtas ensuciaban las casas y las "decoraban" con huesos, calaveras y demás cosas desagradables, de forma que los muertos pasaran de largo asustados. De ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas en la actual víspera de todos los santos y también los disfraces.
El recorrido infantil en busca de golosinas probablemente enlace con la tradición neerlandesa de la Fiesta de San Martín.
El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine comercial estadounidense. Es típica la imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de ese oscuro y tranquilo barrio de casas. Esta imagen en esos países no está muy alejada de la realidad y más o menos la fiesta discurre así.
Se dice que la noche de Halloween, la puerta que separaba el mundo de los vivos del Más Allá se abría y los espíritus de los difuntos hacían una procesión en los pueblos en los que vivían.
En esa noche los espíritus visitaban las casas de sus familiares, y para que los espíritus no les perturbasen los aldeanos debían poner una vela en la ventana de su casa por cada difunto que hubiese en la familia. Si había una vela en recuerdo de cada difunto los espíritus no molestaban a sus familiares, si no era así los espíritus les perturbaban por la noche y les hacían caer entre terribles pesadillas.

EL ORIGEN DE LA CALABAZA:
Realmente el origen de las calabazas fueron los nabos, que se vaciaban para introducir una brasa en su interior, e iluminar el camino a los espíritus que venían a la tierra esa noche y así encontraran el camino a casa de sus familiares y vecinos.

LA HALLACA


Hablar de la hallaca, o mejor dicho, escribir, pareciera ser una empresa repetitiva. Son muchas las páginas que se han escrito y mucho más el tiempo que se ha empleado en comentar y discutir sobre los distintos tópicos que presenta este famoso condumio venezolano.
Para comenzar, y a manera de aperitivo, creo que debemos tratar la vertiente etimológica de la palabra.
Estamos seguros de aportar muy poco en este tema pues el más eminente filólogo que ha tenido Venezuela, don Angel Rosenblat, dedicó, en Diciembre de 1952 su columna “La vida de las palabras” en la revista Periscopio, unas cinco cuartillas a explicar con lujo de detalles todas sus visiones al respecto.
La Real Academia Española, al definirla, comete un error pues dice que la hallaca es un pastel de harina de maíz....
Solo en las mentes más modernas se encuentra satisfacción en dicha definición pues quienes ya peinamos canas o quienes no pueden porque se les cayeron, recuerdan muy bien cuando, con un universal molino rotatorio de tracción humana, se transformaba el maíz pilado y sancochado en blanca pasta que luego con gran trabajo de amasado se unía a la grasa de cochino, al onoto y al consomé de gallina para lograr la materia que sería extendida sobre los brillantes hojas de plátano para alojar al estupendo guiso que le daría integridad al obligado plato navideño.
Volviendo al tema filológico sí tendríamos que anotar, que si el origen de la palabra es indígena y su significado inicial es el de bojote o atado, que se corresponde muy bien con la realidad, es de llamar la atención que en su ortografía aparezcan tanto la “h” con la “ll”, pues ambas letras son de escaso o nulo empleo al representar las lenguas aborígenes.
Nuestro amigo y profesor Pablo Ramos Méndez en su leída columna “La Lengua en Salsa” del diario EL UNIVERSAL de Caracas, nos habla de que la Real Academia Española acepta hoy tanto la ortografía con “ll” como la que se expresa con “y”, -aunque ambas acepciones las empieza con “h”-, y entonces copia la opinión del sabio Julio Calcaño Panizza quién duda del origen indígena de la palabra.
Ya en 1861 el señor José A. Díaz en “El Agricultor Venezolano o Lecciones de Agricultura Práctica Nacional” expresaba sus dudas sobre la ortografía y se parcializaba por la palabra ayaca pues a su entender tenía mejor armonía con el tratamiento y pronunciación de las lenguas indígenas.
A comienzos del siglo XX se encuentran varias opiniones valiosas en “Cocina criolla” de Julio Febres Cordero, Mérida 1899; “Libro raro” de Picón Febres, Curazao 1912; “Glosario del Bajo Español en Venezuela” Alvarado 1926 y “Enciclopedia Larense” de Silva Uzcátegui, quienes tratan la vertiente filológica con gran pasión y hasta con burla hacia los Académicos de la Madre Patria.
La palabra hallaca aparece en el Lexicón o Vocabulario de la lengua general española del Perú, compuesto por el Maestro Fray Domingo de Santo Tomás y publicado en Valladolid en 1560 como voz quechua y se refiere a “un pollo tierno de ave, generalmente, antes que tenga plumas”.
Poco tiempo antes, en 1538, en el juicio de residencia contra el gobernador Ambrosio de Alfinger, llevado a cabo en Coro por el Dr. Nicolás Navarro, se acusó de crueldad a Luis González de Leyva, teniente general y alcalde mayor de Maracaibo pues hizo atar a un palo al soldado Francisco de San Martín “y le mandó colgar del pescuezo dos hallacas de maíz..... porque cogió a unos indios unos ovillos de hilo de algodón y unas ahuyamas para comer”
Dice Rosenblat en su magnífico escrito que “las hallacas son la obra maestra de la cocina criolla y constituyen el blasón de una cocinera o de una dueña de casa”. Nada más cercano a la verdad, y si unimos esta expresión a la frase popular que dice que “las mejores hallacas son las de mi mamá” nos encontramos que la hallaca es, no solo un plato singular de la cocina venezolana sino que se constituye en un ritual, alrededor del cual, convergen todos los miembros de la familia en ejemplar comunión que prepara a todos para las celebraciones navideñas.
El tiempo de preparar las hallacas es el comienzo del mes de Diciembre pues la costumbre impone que se preparen todas las hallacas necesarias para toda la familia y para ser consumidas hasta el Día de Reyes.
Generalmente y cuando las hallacas son íntegramente preparadas en la casa, la señora se constituye en la gran celebrante del oficio. Su labor, que comienza con la compra cuidadosa y seleccionada de todos los ingredientes, sigue con la preparación del magnífico guiso para lo cual dedicará todo un día de trabajo.
Paralelamente, en tiempos ya idos, era necesario limpiar y seleccionar los mejores granos del maíz que sometidos a profundo hervor iban a parar a las manos de los muchachos de la casa, quienes le suministraban la energía necesaria para trasformarlos en la masa bruta de maíz que inmediatamente pasaba a las manos de las jóvenes, quienes bajo la dirección experta de la madre, combinaban la masa con el onoto, la manteca de cochino y el agua salada o el consomé de las gallinas, para obtener una amalgama de gran plasticidad que se extiende sobre las asadas hojas de plátano que le suministran aislamiento hídrico y aromas estupendos, premonitorios de las festividades, a nuestra querida hallaca.
Hoy, gracias a la iniciativa privada y a los desarrollos tecnológicos, podemos economizarnos los pasos de transformación del maíz en masa pues desde hace unos cuarenta años disponemos de la harina de maíz precocido que abrevia y simplifica estos pasos preparatorios sin menoscabo de la calidad. Con estos avances de la modernidad, la definición académica adquiere validez.
Las hojas de plátano o cambur que sirven de útil envoltorio a nuestro vernáculo plato, creemos que hacen una diferencia importante en el tratamiento que reciben los distintos pasteles o tamales que configuran la cultura del maíz en la gastronomía americana.
En algunos países o mejor dicho regiones, se preparan platos que se envuelven en hojas de plátano o de cambur, pero se trata de condumios parecidos a lo que en Venezuela llamamos bollos de hallaca y reciben nombres variados como pasteles o tamales.
Mucho más frecuente es el empleo de las hojas del fruto del mismo maíz para envolver las distintas preparaciones que encontramos en toda la geografía latinoamericana desde México hasta los altos Andes Bolivianos y Peruanos y el norte de Chile y Argentina.
En Venezuela, de acuerdo al rico artículo del Profesor Rosenblat, aparece una excepción al uso de las hojas del cambur o del plátano, en Maracaibo, donde se prefiere el uso de las hojas de bijao, árbol, que tiene hojas parecidas a las del plátano, de mejor plasticidad, y que no produce fruto alguno.
En el pasado se compraban en el mercado los atados de hojas y hacía falta limpiarlas, desvenarlas y cortarlas para que tuvieran las dimensiones adecuadas. También hoy, es posible adquirir las hojas preparadas especialmente para estas labores, lo que simplifica de gran manera el proceso.
Una característica importante en la elaboración de las hallacas tiene lugar en la escogencia de la forma de envolverla. La forma tradicional y que conduce a la presentación de una hallaca cuadrada consiste en el uso de dos tapas similares de masa para alojar el guiso. Cuando el guiso se envuelve en una sola hoja con la masa extendida, generalmente se obtiene una hallaca rectangular. La escogencia de uno u otro sistema de presentación es propio de cada señora aunque podemos decir que en el centro del país y especialmente en la capital, las hallacas son generalmente cuadradas y por ende de dos tapas.
Extender la masa en las hojas de cambur o plátano es una labor que se reserva para las más jovencitas de la casa. Recordamos los tiempos cuando se extendía la masa con un cuchillo que se mojaba frecuentemente en agua salada para darle plasticidad a la superficie que permitiera extender la masa hasta formar una película muy fina. Hoy, también se han desarrollado tecnologías que facilitan mucho estas labores. El espesor de la masa que envuelve a las hallacas es un buen indicio de su calidad.
Llegamos al guiso, el alma de la hallaca, que define tanto su calidad como su lujo y hasta su geografía. Los componentes del guiso de una hallaca podemos descomponerlos en dos categorías. Los elementos esenciales que son comunes e imprescindibles en todas las hallacas y los que constituyen el adorno o lujo que tiene fuertes implicaciones tanto económicas como geográficas.
Para hablar de los ingredientes fundamentales diremos que el guiso de una hallaca esta constituido por carne de cochino, de res y de aves -generalmente gallinas y preferiblemente de corral- y una serie de condimentos: cebollas, ajos, tomates, pimentones, yerbas aromáticas y especias que variarán, tanto en presencia como en proporción, con el gusto de cada familia.
Las gallinas se sancocharán previamente pues una parte del caldo resultante se utilizará en la preparación de la masa y la mayoría de ese delicioso consomé será para el almuerzo familiar durante los dos días de preparación de las hallacas. De la carne de las gallinas se reservarán las pechugas y la carne restante, de muslos, patas, alas y el resto del cuerpo se desmenuzará para incorporarlo al guiso. Nunca se utiliza la piel de las gallinas.
Elementos muy importantes y que se dosificarán de acuerdo a las costumbres familiares, serán los encurtidos en mostaza, el vino o vinagre u otro elemento que le suministre sabores agridulces, el picante y el papelón.
Generalmente, en los Andes se le agregan garbanzos, en Lara Yaracuy y Oriente se le añaden papas cortadas en rodajas o en cubitos y por último se le agregarán los adornos que definirán la riqueza o el lujo del condumio y que iniciados con una hermosa presa de pechuga de gallina se acompañarán con un trozo de tocino, una buena aceituna, alcaparras, almendras, uvas pasas, tiras de pimentones asados o pimientos morrones y de acuerdo a la región se les puede agregar una rueda de cebolla y una rueda de huevo duro.
Como podemos apreciar, los ingredientes de las hallacas hacen concurrir en un solo plato las culturas que integran las etnias del país, pues el maíz representa la cultura indígena, los guisos de carne son comunes en la cultura negra, los adornos de almendras, aceitunas, alcaparras y pimientos son reflejo de la influencia española y árabe y la incorporación de especias le suministra sabores de lejanas tierras orientales, integrando lo que acertadamente, nuestro Presidente Rómulo Betancourt llamó “la multisápida”. También, como anota el arquitecto y magnífico comunicador Garam Mattar, en la hallaca se encuentran presentes los cuatros elementos gustativos que podemos percibir: dulce, salado, agrio o ácido y amargo.
El guiso, en el centro del país, se cocina por largas horas, en otras regiones, como en los Andes, podemos encontrar que la hallaca se arma partiendo de un guiso donde aparecen componentes crudos.
Variaciones locales pueden hacer que se empleen en la elaboración del guiso de las hallacas, carnes diferentes y así encontramos que en el Oriente costero se elaboran hallacas de pescado y en la región guayanesa se puede incorporar al guiso, carne de tortuga u otro preparado regional. En la capital también podemos encontrar hallacas rellenas con un guiso de caraotas negras muy condimentado con comino y especias similares.
El remate de una buena hallaca tiene su rúbrica en el correcto atado del bojote. Para ello debe trenzarse un buen pabilo en un tejido enrejado que dividirá la presentación en precioso tablero similar al que empleamos al jugar “la vieja”. Solo así se garantizará que no le entre agua y se alteren los sabores del maravilloso plato navideño.
Las hallacas decembrinas son una oportunidad preciosa para combatir la nostalgia de quienes viven en otras latitudes. Gracias a la globalización es relativamente fácil encontrar en muchos países y muy especialmente en los Estados Unidos -en el estado de la Florida y en la ciudad de Nueva York y sus alrededores-, en varias islas del Caribe, en Centroamérica, en Colombia y hasta en lejanas capitales de Europa, casi todos los ingredientes que le permiten a las familias venezolanas que no están en nuestra tierra, preparar sabrosas hallacas que les acercan y recuerdan momentos venezolanos de alta calidad.
Así encontramos, gracias a Internet, estupendas narraciones que incluyen las recetas utilizadas por Marcos A. Pellicer Ravelo desde Aruba y de J. Valentina Sancler quién desde Grenoble, Francia escribe sobre “las hallacas de mi casa”.
Subproducto fundamental a la hora de finalizar la preparación de las hallacas, son los denominados bollos de hallaca que son pasteles, similares a los tamales, que se elaboran con los ingredientes que sobran de la elaboración de las hallacas, se mezclan de manera de que forme una pasta más o menos uniforme con muchos ricos tropezones y se envuelven en las hojas de manera similar, pero siempre serán de forma rectangular.

BIORRITMO

Los biorritmos (del griego bios, vida y rhythmos, cadencia) son ciclos de energía que afectarían a las personas de una manera repetida y constante. Según esta creencia, los biorritmos se inician con el nacimiento de la persona y describen ciclos de doble curva (ascendente y descendente) durante toda su vida. Cada ciclo se divide en dos fases: la mitad del tiempo la energía está en nivel alto y la otra mitad, en nivel bajo.
Existirían tres tipos de biorritmos con diferentes duraciones:
• Biorritmo físico. Regularía el estado físico de la persona, su salud y resistencia. Su ciclo dura 23 días.
• Biorritmo emocional. Tendría influencia en las emociones y sensibilidad. Tiene un ciclo de 28 días.
• Biorritmo intelectual. Regularía el nivel intelectual, la creatividad y el aprendizaje. Tiene un ciclo de 33 días.
Se consideran días críticos aquellos en que la energía se supone que pasa de un estado a otro, es decir, los días en que la curva franquea la línea base. Algunas personas experimentarían una gran inestabilidad en sus energías el día crítico aunque se supone que la intensidad debería variar por lo general para cada biorritmo y para cada persona. Los días críticos en cada ciclo serían:
• Biorritmo físico. Día 11,5 y día 23.
• Biorritmo emocional. Día 14 y día 28. Coincide siempre con el día de la semana en que se nació.
• Biorritmo intelectual. Día 16,5 y día 33.

UTILIDAD DE LOS BIORRITMOS:
Los biorritmos, de acuerdo con esta creencia, constituirían un medio para conocerse mejor uno mismo y asumir la existencia de periodos de debilidad, insensibilidad o torpeza a lo largo de la vida de la persona. El conocimiento de los biorritmos supondría entender que a un periodo de energías negativas le sigue necesariamente otro positivo de recuperación.
El control de los biorritmos podría servir además para evitar realizar actividades arriesgadas o peligrosas en los días críticos o de mayor debilidad: conducir, manejar maquinaria peligrosa, etc. En el ámbito lectivo, ante unos exámenes, el estudiante podría concentrar sus esfuerzos en los días de menor energía intelectual relajándose los días de mayor potencia.

AGUJERO GUSANO


un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-Rosen y en malas traducciones "agujero de lombriz", es una hipotética característica topológica del espacio-tiempo, descrita por las ecuaciones de la relatividad general, la cual es esencialmente un "atajo" a través del espacio y el tiempo. Un agujero de gusano tiene por lo menos dos extremos, conectados a una única "garganta", pudiendo la materia 'viajar' de un extremo a otro pasando a través de ésta.
El primer científico en teorizar la existencia de agujeros de gusanos fue Ludwig Flamm en 1916. En este sentido la hipótesis del agujero de gusano es una actualización de la decimonónica teoría de una cuarta dimensión espacial que suponía -por ejemplo- dado un cuerpo toroidal en el que se podían encontrar las tres dimensiones espaciales comúnmente perceptibles, una cuarta dimensión espacial que abreviara las distancias...y así los tiempos de viaje. Esta noción inicial fue plasmada más científicamente en 1921 por el matemático Hermann Weyl en conexión con sus análisis de la masa en términos de la energía de un campo electromagnético.[1]

En la actualidad la Teoría de cuerdas admite la existencia de más de tres dimensiones espaciales (ver hiperespacio) , pero las otras dimensiones espaciales estarían contractadas o compactadas a escalas subatómicas (según la teoría de Kaluza-Klein) por lo que parece muy difícil (diríase "imposible") aprovechar tales dimensiones espaciales "extra" para viajes en el espacio y en el tiempo.
SU ORIGEN:
El término "agujero de gusano" fue introducido por el físico teórico norteamericano John Wheeler en 1957 y proviene de la siguiente analogía, usada para explicar el fenómeno: imagine que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre su superficie. La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta. Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la distancia que tendría que recorrer sería considerablemente menor, recordando la afirmación que dice "la distancia más cercana entre dos puntos es una línea recta".

AGUJERO NEGRO

Un agujero negro u hoyo negro es una región del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con enorme aumento de la densidad, lo que provoca un campo gravitatorio tal que ninguna partícula ni la energía, por ejemplo la luz, puede escapar de dicha región.
La curvatura del espacio-tiempo o gravedad de un agujero negro provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos. Esto es debido a la gran cantidad de energía del objeto celeste. El horizonte de sucesos separa la región de agujero negro del resto del Universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo la luz. Dicha curvatura es estudiada por la relatividad general, la que predijo la existencia de los agujeros negros y fue su primer indicio. En los años 70, Hawking y Ellis demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y geometría de los agujeros negros. Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener una geometría cuasi-esférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica total e y su momento angular L.
Se cree que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea, hay agujeros negros supermasivos. La existencia de agujeros negros está apoyada en observaciones astronómicas, en especial a través de la emisión de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas.

SU ORIGEN:
El origen de los agujeros negros es planteado por el astrofísico Stephen Hawking en su libro titulado Agujeros negros y la historia del tiempo. Allí él mismo comenta acerca del proceso que da origen a la formación de los agujeros negros.
Dicho proceso comienza posteriormente a la muerte de una gigante roja (estrella de gran masa), llámese muerte a la extinción total de su energía. Posteriormente al pasar varios miles de millones de años la fuerza gravitatoria de dicha estrella comienza a ejercer fuerza sobre si mismo originando una masa concentrada en un pequeño volumen, convirtiéndose de ese modo en una enana blanca. En este punto dicho proceso puede proseguir hasta el colapso de dicho astro por la auto atracción gravitatoria que termina por convertir a esta enana blanca en un agujero negro. Este proceso acaba por reunir una fuerza de atracción tan fuerte que atrapa hasta la luz, en este momento podemos hablar de una masa infinita atrapada sin volumen, que es el mismo centro del agujero negro denominado singularidad. Al pasar el tiempo este agujero negro podría desarrollar fuerzas de atracción suficientes para devorar sistemas solares y hasta galaxias circundantes.
Últimamente se ha comprobado la existencia de un agujero negro en el centro de la galaxia en donde se encuentra nuestro sistema solar, la Vía Láctea.

SU HISTORIA:
El concepto de un cuerpo tan denso que ni la luz pudiese escapar de él, fue descrito en un artículo enviado en 1783 a la Royal Society por un geólogo inglés llamado John Michell. Por aquel entonces la teoría de Newton de gravitación y el concepto de velocidad de escape eran muy conocidas. Michell calculó que un cuerpo con un radio 500 veces el del Sol y la misma densidad tendría, en su superficie, una velocidad de escape igual a la de la luz y sería invisible. En 1796, el matemático francés Pierre-Simon Laplace explicó en las dos primeras ediciones de su libro Exposition du Systeme du Monde la misma idea aunque, al ganar terreno la idea de que la luz era una onda sin masa, en el siglo XIX fue descartada en ediciones posteriores.
En 1915, Einstein desarrolló la relatividad general y demostró que la luz era influenciada por la interacción gravitatoria. Unos meses después, Karl Schwarzschild encontró una solución a las ecuaciones de Einstein, donde un cuerpo pesado absorbería la luz. Se sabe ahora que el radio de Schwarzschild es el radio del horizonte de sucesos de un agujero negro que no gira, pero esto no era bien entendido en aquel entonces. El propio Schwarzschild pensó que no era más que una solución matemática, no física. En 1930, Subrahmanyan Chandrasekhar demostró que un cuerpo con una masa crítica, (ahora conocida como límite de Chandrasekhar) y que no emitiese radiación, colapsaría por su propia gravedad porque no había nada que se conociera que pudiera frenarla (para dicha masa la fuerza de atracción gravitatoria sería mayor que la proporcionada por el principio de exclusión de Pauli). Sin embargo, Eddington se opuso a la idea de que la estrella alcanzaría un tamaño nulo, lo que implicaría una singularidad desnuda de materia, y que debería haber algo que inevitablemente pusiera freno al colapso, línea adoptada por la mayoría de los científicos.
En 1939, Robert Oppenheimer predijo que una estrella masiva podría sufrir un colapso gravitatorio y, por tanto, los agujeros negros podrían ser formados en la naturaleza. Esta teoría no fue objeto de mucha atención hasta los años 60 porque, después de la Segunda Guerra Mundial, se tenía más interés en lo que sucedía a escala atómica.

HOJA DE VIDA.

Nombre: Hector Fabian Scarpeccio Ostos

C.I: V-17.238.765

Dirrección: Av. Urdaneta, Residencias Tibisay, Torre C, apartamento C-21

Correo electronico: Scarpecciofabian@gmail.com

Telefonos: 0416-6725796, 0274-2623416

Edad: 22 años.